Cómo mejorar la economía (y el empleo) de tu pueblo

Es lunes, y por desgracia, no todos en mi pueblo están trabajando, (ojalá en el tuyo sí). Es una pena que tanta gente con tantas ganas no pueda trabajar, aunque luego los domingos se quejasen de que tienen que madrugar! 

Quiero que en los pueblos todos trabajen y veo que no se hace lo suficiente (algunas veces ni lo mínimo) por mejorar la economía y el empleo local. Con lo bien que se vive en los pueblos!

No somos por aquí ninguno eruditos de las ciencias, de las finanzas o de la economía, ni pretendemos serlo, pero a veces, aplicando el sentido común a las cosas, los problemas se pueden solucionar de forma mucho más sencilla de lo que parece.

Yo por ejemplo, vivo en un pueblo en el que más del 60 % de personas está en desempleo, en el que además, su mayor fuente de riqueza, la pesca, cada vez acusa más complicaciones que no permiten a los pescadores salir a faenar, en el que la mayoría de personas trabajan de forma precaria en temporada estival debido a que nuestra (privilegiada para algunas cosas, no tanto para otras) situación geográfica afortunadamente permite el turismo, y en el que el único deseo de la mayoría de jóvenes, es simplemente marcharse en busca de mejores oportunidades laborales.


¿Cómo se podrían mejorar la economía y el empleo de un lugar así?


1. Dejando de pensar que en el Ayuntamiento están todas las soluciones.

Sigo con el ejemplo de mi pueblo: 16 años de bipartidismo equitativa y sucesivamente repartido (8 para cada uno) no han servido ni para mejorar la calidad de vida ni el bienestar de la sociedad, ni siquiera para crear un marco de seguridad laboral, social y personal para sus habitantes.

Además, muchos de los ciudadanos de pueblos pequeños, recurren al Ayuntamiento pidiendo trabajo, como si fuera la "única empresa" que les puede proporcionar temporalmente un puesto de trabajo. Cometiendo así un gran error (aunque esa idea está fomentada por las contrataciones discreccionales que siempre se hacen en los Ayuntamientos en detrimento de oposiciones o procesos de selección transparentes).

2. Ayudar a las empresas ya constituidas y potenciar el emprendimiento.

Sin embargo, el Ayuntamiento sí que está para fomentar y potenciar que se creen empresas y puestos de trabajo, pero es imprescindible que cualquier tipo de traba burocrática que se imponga a la gente con ganas de emprender sea eliminada, salvo las imprescindibles. Es totalmente necesario que licencias de apertura, pago de impuestos y resto de "papeleo" sean cuestiones meramente transitorias que no quiten demasiado tiempo a quien quiere montar un negocio (recordemos que son las empresas, y no los Ayuntamientos las que harán que se mueva la economía y las que proporcionarán la mayoría de puestos de trabajo de un pueblo). 

Constituir oficinas o asignar a grupos de funcionarios para tareas de ayuda a la hora de montar empresas, a agilizar trámites, a darles información sobre subvenciones, etc... podría ser una gran apuesta por la creación de empleo a nivel local.

3. Actuar pensando en el bien común.

Tanto empresas privadas como públicas, tanto gestores privados como públicos. Deben de comenzar a pensar en grupo, en las posibilidades que tiene la gestión orientada al bien común, que al fin y al cabo es el bien de cada uno también. 

En la privada: Buscar colaboración entre empresas de mismos sectores, sinergias, posibilidades de acuerdos para beneficiarse mutuamente. 

En la pública: Evitar el enchufismo que hace perder tanta calidad al servicio público, crear unidades y órganos administrativos que ofrezcan servicios en función de las necesidades reales de la ciudadanía. Olvidar o minimizar las rencillas políticas para unir fuerzas contra problemas comunes de mayor calado que quizás gobiernos en minoría no son capaces de abordar pero sí con la unión de las instituciones y los partidos políticos. Sin olvidar la gran labor que realizan las asociaciones, fundaciones, agrupaciones y colectivos sociales. 

4. Educar a sus jóvenes. Y darles oportunidades.

Básico. Los cimientos de un pueblo son las personas jóvenes, los que construirán no sólo el futuro de las ciudades pequeñas. Ellos dan forma a lo que son en el presente. Un pueblo con chavales tirados en la calle es la mayor desgracia que puede tener la economía de un pueblecito. Chavales motivados, que tengan lugares donde realizar actividades, ocio, deporte, cultura y oportunidades laborales, pero no las de siempre para sustituir a alguien de baja o para realizar tareas triviales, eso es limosna. Deben darse oportunidades para su crecimiento, tanto personal como profesional. Y eso debe ser bien gestionado con anterioridad, con planificación.

Dejar de dar oportunidades a la gente joven con la excusa de la falta de experiencia es derretir a un pueblo. 

Convertirlo en un pueblo que sólo envejece y del que huyen los jóvenes que pueden, y decaen en el pesimismo y la dejadez tristemente los que se quedan. Sin olvidar la labor fundamental que hacen las personas mayores y que tienen experiencia, motores de un pueblo que funciona, los jóvenes necesitan ir incorporándose a la "máquina". Y si están bien educados y motivados, no los parará nadie. Además su papel en la adaptación, la innovación, la creación de ideas y el rejuvenecimiento son fundamentales.

Orientación laboral, hablarles desde el instituto de su vida profesional, enseñarles en el colegio competencias personales, a hacerlos críticos, a debatir, la colaboración entre instituciones educativas y administrativas, oportunidades laborales, becas, prácticas que realmente sirvan bien planificadas, pueden y deben ser alternativas imprescindibles para ir mejorando.

5. Sensibilizar y/o sancionar.

Los pueblos pequeños deben tener una cultura sensible a la búsqueda de la mejora en común, ya lo hemos dicho antes, pero si gestos aparentemente tan simples como tirar pipas, o papeles al suelo no son objeto de sensibilización en el conjunto de la población, jamás podrán mirar más allá de sus propias esferas personales o familiares los que las realizan. Ligada a la educación está la sensibilización en temas como la limpieza, la hospitalidad, la contaminación, el ruido y en general, el cuidado en común del escenario, del pueblo. Que son cruciales a la hora de ofrecer tanto una buena imagen del mismo como de reforzar fielmente sus recursos para poder luego ser utilizados.

Si no es suficiente con sensibilizar, entonces hay que sancionar. No es necesario meter en la cárcel ni limitar las libertades personales ni económicas de las personas por aparcar mal en la calle o por tirar colillas al suelo, pero con pequeñas multas a veces se podría calar en el interior de las personas ya que el dinero gastado sin necesidad, aunque sea en cantidades no demasiado granes, duele. Además, se podría recaudar así en lugar de con tantos impuestos que ahogan el consumo de la gente.

Eso sí, si se impone una multa, que se lleve a cabo su procedimiento completo y que no ocurra lo que pasa en muchos pueblos, que si eres conocido o familiar del funcionario que las gestiona, te la quiten. O todos o nadie.


Además, y de manera transversal, creo que la mejor forma de comenzar a mejorar la economía y el empleo a nivel local es tener la suficiente VOLUNTAD como para realizar poco a poco acciones que hagan a la gente partícipe de las cosas que ocurren dentro de su pueblo, de las decisiones, que no sientan que existen injusticias ni desigualdades tan cerca porque eso lo que hace es en definitiva, crear un sentimiento continuo de amenaza, estar amenazado en nuestra integridad y nuestro bienestar hasta por el vecino, lo que hace es que terminemos por competir entre iguales, y luchando sólo por lo que nos conviene a nosotros o a nuestra familia y amigos en lugar de estar creando posibilidades con los recursos que existan (no se en tu pueblo pero en el mío son muchísimos) para buscar lo que beneficie al conjunto, a todos.

Quizás con estas y alguna idea más que a ti te surja (y quieras dejar en los comentarios), mañana martes podría haber un hilo de esperanza para toda esa gente que hoy, a pesar de ser lunes, no han podido ni siquiera quejarse por madrugar para ir a trabajar.

Feliz resto de semana. Laboral o no. Y ánimo!

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