URUEÑA


Se acabó el verano (o no, porque el bañito que me he pegao hoy en la playa del Carmen de Barbate como si fuera pleno agosto vale millones) y muchos tienen ya el miedo a que el pueblo se les quede vacío en invierno, a que les coma, al aburrimiento.

Este verano estuve en Urueña, en la provincia de Valladolid, Castilla-León. Un pueblo de unos 180 habitantes. Un pueblo de menos de 200 personas que provocó una gran revuelta en mi mente e hizo que escribiera esto que hoy comparto contigo si quieres seguir leyendo, te cuento porqué.

El pueblo, es la única “Villa del Libro” de España, una especie de sello turístico, de propuesta cultural que hace que este sitio sea especial. Es el único pueblo en el país con más librerías que bares. También, como nuestro vecino Vejer, está en la lista de “los pueblos más bonitos de España”. Además de sus once librerías, tiene 5 museos y hasta un periódico.

Barbate se rompe los codos y pierde mucha sangre

En Barbate, tenemos (además de nuestra maltratada biblioteca), una sala pequeñita de estudio a la que asiste un reducido grupo de personas que apenas hacen ruido...

Son, aunque ese día de la foto tuvieron que salir de ella para desconectar porque ya no podían más y necesitaban socializar, los que pasan desapercibidos por tu calle con sus mochilas cargadas de apuntes e ilusiones cada día en dirección a la casa de la juventud, soñando con un futuro mejor.

Son ESTUDIANTES, con mayúsculas, y no como la del Máster, ¡qué poca vergüenza!, que no serán nunca reconocidos por el pueblo, ni con un premio, ni con galardones, fiestas, medallas o diplomas, ni mucho menos con una oportunidad, ni siquiera con aplausos.

Escribir porque sí 2


Escribir porque sí, escritura libreEnfrentarte a un folio en blanco, bueno no. Eso ya no ocurre como cuando antaño nos sentábamos en nuestros escritorios con papel, lápiz o bolígrafo para escribir una carta que mandábamos a una persona querida o a una amistad cuando éramos más jóvenes. Ahora nos ponemos delante de un procesador de textos y tecleamos. Qué forma de perder el romanticismo, de verdad. Pero bueno, al fin y al cabo es la persona que está al otro lado la más importante cuando uno escribe, ¿o no? La verdad es que ese tema da para mucha discusión y debate.

Lo que sí es verdad es que como nuestro público, nuestro interlocutor ahora está detrás de un móvil, un ordenador o una tablet, no tenemos más remedio que llegar hasta él o ella a través de contenido escrito virtualmente.

Eso es lo que yo he vuelto a hacer esta noche de tormenta y ciclogénesis, mientras mis persianas chocan con las ventanas dando molestos golpes por culpa del viento, hoy he vuelto a ponerme a teclear sin ningún tema del que hablar en concreto, a modo de ejercicio práctico y simplemente para ver “qué sale”.

HOY ME GUSTARÍA SER PADRE

Para poder decirle a mi hijo o mi hija que aunque vió a sus Majestades Los Reyes Magos de Oriente el día 4 a causa de las previsiones meteorológicas en sus grandes cabalgatas por el pueblo, los regalos los recibirá el 6 de enero. 

Me gustaría ser padre para explicarle que los Reyes descansaron un día entero en Barbate antes de traer los regalos.

Porque todos los años sus majestades van muy rápido y no tienen tiempo para reposar un poco en algún lugar, pero que este año han elegido Barbate para pasar el día 5 de enero y antes de dejarle sus regalitos debajo del árbol o del portal de Belén, van a visitar el sitio donde él o ella vive.

CUANDO ME DICEN QUE NO

Duele. Sin duda. Duele mucho.

Además, a diferencia tuya, me han dicho que no después de ser educado, amable y respetuoso. 

Imagínate, si eres capaz de concebir alguna reflexión en tu cabeza, lo que debe ser eso. 

Que te digan que no, es una posibilidad. Y siempre debemos tenerlo en cuenta. Valoremos positivamente que tenemos la opción de hablar, halagar, pedirles salir o decirles que nos gustan. Pero estemos preparados para gestionar nuestros sentimientos si la respuesta no es la que nosotros esperamos.