CAMINAR

Barbate, foto de Juan Daza

O correr. O volar. Hazlo mientras tu cuerpo te lo permita. Porque si no lo haces, será tu mente la que te impida hacerlo más adelante. Imagínate por un momento: No poder hacerlo nunca más.

No lo permitas. No dejes que nada ni nadie frene tu movimiento.

Tumbarse, de tumba.

Esperar, igual, pero sin raíz.

Echar una cabezadita después de comer, para algunos, gloria bendita. Es distinto, y otro tema. Hay quién prefiere un polvo. Que es distinto también.

Si pasa algo tras el inmovilismo, no busques responsables, eres tú quién intentará huir estando ya dentro de la cárcel de la culpa, cuando ya no se puede hacer nada, aún sabiendo que tienes sobre tus hombros toda la responsabilidad.

Para entonces puede que ya sea tarde. ¿Cómo afrontarás una derrota contra ti mismo?

DEPENDENCIA


Llevo 2 semanas sin teléfono móvil, resulta que el que tenía se estropeó y mientras me compro otro y me llega, he decidido no tener uno de transición sino simplemente, probar de nuevo lo que es vivir sin estar pegado al teléfono.

¿Desde cuándo no vivimos ligados a un teléfono en el bolsillo? Yo al menos, ni lo recuerdo.

De lo que me he dado cuenta, como era de esperar es de la absoluta dependencia que tenemos todos y cada uno de nosotros al teléfono, y que cuando éste falla, parece una catástrofe, que nos falta algo, como el aire que respiramos, que nos frustra y nos hace vulnerables. Pero no es así. No tiene porqué serlo.

EL VOTO SECRETO


Dicen la Constitución Española y el Estatuto de Autonomía que el sufragio es universal, libre, igual, directo y secreto. Y por ello, parece que nadie pueda cuestionarlo.

A mí lo que me llama más la atención es lo de “secreto”.

Es verdad que como derecho, me parece bien que podamos guardarnos nuestra opción sobre el voto en unas elecciones para que nadie nos obligue a elegir una determinada. Pero no había que tomárselo al pie de la letra.

Mi planteamiento va por otro lado. Intentaré explicarme:

ODA A BARBATE


“No la necesitas, pero es que a mí me sale.

Porque eres el paraíso, ¡ay, mi Barbate!

Una vez más, pisando tu suelo,

otra mirada hacia ti, y respiro profundo de nuevo.

Me tocó crecer aquí, de forma fortuita,

¡Pero, ay! Por fin creo en el amor de por vida.”

URUEÑA


Se acabó el verano (o no, porque el bañito que me he pegao hoy en la playa del Carmen de Barbate como si fuera pleno agosto vale millones) y muchos tienen ya el miedo a que el pueblo se les quede vacío en invierno, a que les coma, al aburrimiento.

Este verano estuve en Urueña, en la provincia de Valladolid, Castilla-León. Un pueblo de unos 180 habitantes. Un pueblo de menos de 200 personas que provocó una gran revuelta en mi mente e hizo que escribiera esto que hoy comparto contigo si quieres seguir leyendo, te cuento porqué.

El pueblo, es la única “Villa del Libro” de España, una especie de sello turístico, de propuesta cultural que hace que este sitio sea especial. Es el único pueblo en el país con más librerías que bares. También, como nuestro vecino Vejer, está en la lista de “los pueblos más bonitos de España”. Además de sus once librerías, tiene 5 museos y hasta un periódico.