He venido a hablar de mí (libro)

Cuarenta tacos tengo ya, pero las mismas ganas de pamplinas que siempre. Y un libro. He escrito un libro. Ese es el bagaje. Ni casa en propiedad, ni matrimonio, ni hijos, ni hipoteca, ni vida, pensarán algunos, quizás. Vaya plan. Pero las fotos que ves son todo lo que necesito para hacer acopio de estos años, que son una pechá de años ya. Yo riéndome en la playa. En el cumple con gente querida que me sorprendió como nunca. Y mi primer libro, una novela. Sigo jugando al fútbol con ilusión y ganas por echar el ratito, sigo con nostalgia queriendo conocer todos los juegos de mesa, escape rooms y experiencias de terror que existan aunque tenga que hacerlo con gente de otra edad. Sigo queriendo que a los demás les vaya bien. Aunque tengan vidas diferentes. En definitiva, sigo siendo el mismo niño que continúa proyectando su manera de ser jovial y sencilla a cada paso que hoy da, desde un cuerpo de cuarenta años.

AQUÍ ME (LA) TIENEN


Me falta un mes exactamente para cumplir la friolera de 40 años y aquí me tienen, mostrándome vulnerable de nuevo.


Se que si tienes más años dirás, bah, vaya pamplina, pero prepárate para que te empiecen a fallar la vista, las rodillas (más todavía) o aparecerán dolores raros.


Se que si tienes menos pero te falta poco, estarás tan acompañado como yo. Si, acojonade. Puedes dejar de leer ya si quieres y si no te gusta.


Cada vez que escribo siento que me riño. Que hay otro yo que teclea para que cuando vuelva al texto sienta cómo mis errores vuelven una y otra y otra vez. Parece que plasmados en la pantalla duelen más aún. Cómo me conoce.